Psicologia Industrial


Area Industrial

El trabajo y su valor en la Salud Mental

(Creando hábitos saludables para tener una vida de Calidad)

Elaborado: Mba. Edwin Camilo Valladares Reyes

Septiembre 2015

 El presente ensayo tiene como propósito formular propuestas reales en la creación de alternativas que sirvan para adquirir nuevos hábitos y estilos de vida que traerán como consecuencia una mejor calidad de vida para todos.

En primer lugar, a que llamamos trabajo? Según la visión de Taylor en la visión clásica de la administración[1] identificamos “trabajo” como “cierta cantidad de horas a cambio de las cuales se percibe un salario”. En adelante a este tipo de “trabajo” lo llamaremos “Trabajo económico”.

En segundo lugar  la palabra “trabajo” tiene otro sentido muy distinto cuando la vinculamos al verbo “costar” y en expresiones similares. Algo “cuesta mucho trabajo” cuando nos exige un gran esfuerzo físico o un gran esfuerzo mental o de voluntad. Llamaremos a este tipo de trabajo “Trabajo físico” por la analogía que tiene con el concepto de trabajo en física.

Finalmente, hay otro concepto de “Trabajo”; si a mí, me mandan hacer cajas de cartón, alguien puede considerar que he trabajado mucho cuando he hecho bien muchas cajas, y que no he trabajado nada cuando no he hecho ninguna o las he hecho claramente deformes. Y esto independientemente del esfuerzo que me haya costado. Lo que cuenta para ser considerado trabajo no es el tiempo que se tarda en hacerlo, sino lo que se hace lo que hoy en día es más conocido como administración por resultados[2]. Como “Poiesis”, en griego significa  acción, creación, producción; llamaremos a esto “trabajo poético” el cual es independiente también de la remuneración.

Comparando estos tres tipos de “Trabajo” vemos que los dos primeros tienen dos elementos comunes: en primer lugar, la valoración del tiempo “gastado” en el trabajo; en segundo lugar, sus resultados, es decir la obra hecha puede ser nulo. El trabajo poético se nos presenta como totalmente distinto; considera esencial precisamente aquello que los otros dos no tienen en cuenta, La obra realizada, y no valora positivamente ninguno de los elementos que en los otros dos conceptos de trabajo resultan esenciales: el salario, el tiempo empleado y el esfuerzo que costo realizar esa obra.

El derecho a “trabajar” según lo establecen los códigos de los diversos países[3], se referirá por tanto al derecho y deber que tiene todo hombre a poder hacer “ALGO”; un “ALGO” que no tiene en teoría nada que ver con percibir un salario; pues, todo hombre tiene sin duda derecho a cubrir dignamente sus necesidades económicas. Trabajo, en nuestro sentido, es, entonces, sencillamente hacer “ALGO”. Pero ¿Qué características tiene ese “ALGO”? ¿Cualquier cosa que se haga será en sí mismo un trabajo?

Trabajar es lo contrario a destruir, aunque el destruir haya llevado un esfuerzo físico. Entonces podemos decir que trabajar es Construir, pero ¿qué es construir? No es meramente transformar, sustituir una forma por otra Construir se dice sólo cundo algo pasa de una forma concreta a una superior. Trabajar y   construir, parece entonces estar relacionado con la capacidad de imprimir en la naturaleza un sentido, una forma superior, Mas Humana. En este sentido que necesario es que todos los que nos dedicamos al ejercicio profesional de la psicología, en el ámbito que sea motivemos a las personas que atendemos o que servimos clases, o que supervisamos en el ámbito laboral y ayudamos en el área social les motivemos a “construir” en aquellas tareas que realizan, es decir, dejen impreso su sello personal, más humano y por ende superior, que transformen las actividades que realizan en actividades humanizadoras.

Pero nos vuelve a surgirnos una dificultad ¿es que no es humano destruir? ¿No son bien “Humanas” las talas indiscriminadas de árboles, el consumo inconsciente de energía y desodorantes, las bolsas de plástico y las latas que ensucian las montañas? ¿No es humano poner empresas en el área urbana que afectan las vías respiratorias de los vecinos, que dañan el medio ambiente? ¿No son humanas aquellas actividades que realizamos de manera rutinaria pero en donde no pasar a ser algo superior?

El problema del trabajo estará, en valorar lo que se construye y lo que se destruye. El hombre deberá, por eso, mantener bien alerta para valorar lo que construye y lo que destruye, ya que de eso dependerá en definitiva en “Buen trabajo”.

Construir, entonces es una tarea ardua, que implica mucho discernimiento y dependerá tanto de una escala de valores como de una situación. Esta última puede relativizar la escala de valores, pero ni la anula; no nos referimos con esto al “relativismo cultural” que impera en nuestras sociedades, en donde si necesito algo lo robo y no trabajo por conseguirlo. En este sentido entendemos lo que es verdaderamente humano y lo que es superior nunca estará supeditado a una necesidad. El trabajo en este sentido constructivo, se identificaría con la “Humanización” de la naturaleza. De la objetividad a esta escala de valores dependerá el que podamos poner de acuerdo, en cada caso concreto, sobe si estamos trabajando o no. Así mismo la percepción que tengamos de nosotros mismos, de nuestro contexto y todo ello en relación con nuestras metas, expectativas y preocupaciones[4].

Por otra parte sale a relucir otro término relacionado con el trabajo y este es conservar. No es otra cosa que ir restaurando continuamente los desperfectos que el tiempo trae consigo. Restaurar es “reconstruir” “Recrear”. Conservar es el trabajo de mantener humano lo que el tiempo deshumaniza; conservar es transmitir a los hombres venideros unas humanizaciones de la naturaleza que el tiempo quiere “Neutralizar”. Por citar un ejemplo Einstein en donde con su trabajo no hizo comprender que el universo es un lugar amistoso.

Pero también aquí el asunto es enormemente ambiguo; también aquí se puede destruir mucha humanidad bajo el intento de conservar obras valiosas. Como por ejemplo contratos internacionales, convenios trasnacionales, una vida dedicada a nosotros olvidando nuestro entorno. Por eso tenemos que volver a discernir, a echar mano de la escala de valores, y de la situación a la hora de analizar la tarea conservar. Porque lo que ella destruye es algo muy “Humano” consume al menos mucho tiempo, mucha vida humana.

En general, encontraremos que la tarea de conservación tiene muchas más ganancias de ser trabajo verdadero siempre que conservamos algo para los demás y no para nosotros mismos; la razón es muy sencilla: ese tiempo que consume el trabajo de conservación es vida humana; y es “Humano” dar la vida pero no quitarla.

En resumen podemos decir que se emplea equívocamente el concepto de trabajo, es mas que un trabajo económico, o trabajo físico; nosotros hablamos de trabajo en cuanto hacer “Algo”. Este “Algo” que se hace debe ser la “Realización” de una idea humana en la naturaleza; y el que esta idea sea “Humana” depende de una escala de valores y de una situación; el conservar ese algo realizado es como una recreación y está sometido a las mismas condiciones que el trabajo de creación.

Ahora que definimos el autentico significado de lo que es el trabajo examinaremos ahora lo que es el valor. Y en concreto, la distinción ya clásica de valor de uso y valor de cambio[5].

El valor de uso: se dice que algo tiene valor de uso cuando podemos utilizar, cuando nos resulta útil. Pero el valor de uso de un objeto depende, en primer lugar, de una serie de cualidades del mismo objeto. Pero no solo depende de sus cualidades propias, sino de las escala de valores desde la que se juzgan esas cualidades, y de una serie de elementos situacionales (relacionados también con la necesidad). Nosotros no fijaremos solamente en uno, que se presta también para una enorme equivocación; me refiero a la relación entre cantidad de objetos del mismo tipo (algo relacionado con la oferta) y la necesidad (algo relacionado con la demanda).

El valor de uso depende, por tanto y entre otras cosas, de la cantidad. Pero desde el punto de vista del valor de uso, no valen igual todas las cosas en el mismo momento.

El valor de cambio: las cosas que me sobran podrían servirme para cambiarlas por otras cosas; a esa “Utilidad” se le llama valor de cambio. Pero no es algo demasiado obvio. La lógica del regalo, de la gratuidad, que es incompatible con la lógica del cambio. Esta lógica supone que hay cambios equitativos cuando se intercambian objetos de igual valor, y que en los demás cambios una sale ganando y otro perdiendo.

La lógica del regalo o de la gratuidad, desde el mismo punto de vista de la lógica, es intachable; no hay contradicción cuando supone que en un cambio las dos partes pueden salir ganando, porque cambia valores de uso y puede ocurrir que las dos partes consideren más útiles el objeto que recibe que el que entregan. Intercambiar, en ese caso, es reactualizar el trabajo del que realizo el objeto, porque el objeto se realizó para ser usado, es este sentido, entonces, intercambiar es una manera de conservar el valor del objeto, una manera por lo tanto, de trabajar.

La lógica del negocio supone que las cosas tienen un valor de cambio independientemente del valor de uso; supone que los objetos iguales, en un determinado momento, al menos, tiene todos un mismo valor de cambio; supone que este es objetivo y en esa objetividad se basa la aspiración de igualdad en el negocio. Y ¿Cómo puede establecerse ese valor de cambio objetivo? Si pudiéramos apelar a la utilidad de la cosa, entonces se tendrá que apelar o bien al esfuerzo que cuesta realizar una cosa, o bien al tiempo que se gasta en realizarla.

Se suele tomar como base el tiempo empleado en la tarea, quizás porque es lo común al concepto  “económico” y al concepto “Físico” del mal llamado “Trabajo”[6]. Unos tarden mas y otros menos en realizar la misma tarea. Los teóricos intentan solucionar esto hablando de “Tiempo medio” y ese tiempo seria “Objetivo” por lo menos en determinada región y época. Ese tiempo medio pertenece a la estadística; y la estadística tiene una lógica excesivamente contingente.

El valor de cambio también sufre variaciones según la cantidad de objetos; es la conocida ley de la oferta y la demanda. Aquí todas las cosas se deprecian por igual en su valor mercantil cuando hay abundancia de éstas. Si a todo el mundo le sobran, nadie las admitirá a cambio de nada. Nos encontramos entonces con que la teoría del valor de cambio tiene que conjugar una objetividad “estadística” con la ley de la oferta y la demanda que es muy objetiva a su vez, pero contradictoria con la primera “Objetividad”.

Hay todavía un tercer punto a considerar; el cambio equitativo, que se presenta como ideal, paralizaría todo tipo de cambios, haría imposible el mismo cambio. En efecto, si voy a cambiar “valores de cambio”  ¿Qué me puede mover a cambiar? Esta claro que solamente la ganancia. Esto se ve claramente si empezamos a hablar de dinero, que es el valor “Abstracto” de cambio; el dinero en sí mismo no sirve para nada más que para cambiarlo por cosas, no tiene ningún valor de uso. El motor del cambio, en ese sentido, es siempre la ganancia del valor cambio, es decir, el cambio equitativo. Basándonos en el puro valor de cambio, dos hombres pueden pensar, los dos, que han “ganado” con el cambio, pero uno de los dos tiene necesariamente que estar en un engaño.

Queda un caso a considerar al hablar de valor; el comerciante que compra un objeto en un sitio donde es abundante, lo traslada a otro donde es escaso, y allí lo vende. Aquí sí ha habido algún tipo de trabajo, por que el objeto, gracias al traslado, ha aumentado en valor de uso; pero sólo se puede hablar de esto muy en general, muy en abstracto.

El tercer aspecto a mencionar en este sentido es la relación que existe entre el trabajo y su valor con la salud mental. Primero que todo hay que definir que es salud Mental. Salud mental es algo más que no solo no estar enfermo. Estamos hablando de un concepto mucho mayor a la de la edad media en donde la salud era vista como un noble regalo de la burguesía a la población pobre. Se trata de algo más que solo no “padecer”. Se trata de algo más que una mera estructura de servicios que pueden estar establecidos, sino que se trata de la percepción de un individuo de su posición en la vida, en el contexto cultural y el sistema de valores en que vive, en relación con sus metas, objetivos, expectativas, valores preocupaciones[7].

Retomando los dos aspectos que hemos hablado “el trabajo y su valor en la salud mental” cabe llegar a conclusiones que nos permitan obtener una verdadera responsabilidad social como profesionales de la salud que vaya más allá de una simple fachada y este orientada a un autentico compromiso con el hombre y la sociedad.

En primer lugar podemos afirmar que el “trabajo económico” está dirigido al cambio de horas de trabajo por un valor de cambio (dinero) como todo cambio basado en el valor de cambio estará sujeto a la ley de la oferta y la demanda; no tiene sentido hablar de la “equidad” del salario correspondiente a esa tarea.  El concepto de “Salario Justo” es , entonces, contradictorio, ya que vemos al trabajo como un mero valor de cambio y no un valor de uso. En otras palabras si las empresas y las personas seguimos teniendo en mente el concepto de trabajo como mero trabajo económico seguiremos perdiendo las autenticas competencias a nivel de responsabilidad: es decir el valor de las acciones en si mismas, el valor de cada persona como valor principal es decir como un ser humano.

En este sentido podemos afirmar que los porcentajes de incremento de trastornos mentales como lo afirma la OMS, y el incremento en problemas de estrés a novel mundial radica en esto; en que hemos perdido nuestro foco de atención, y hemos quitado el valor a aquellas cosas que en realidad son importantes, allí radica nuestra problemática de salud mental ya que existen muchas expectativas en el ser humano que no se logran satisfacer bajo un esquema meramente de trabajo económico o físico ya que el hombre solo se aliena y se deshumaniza.

Por otra parte hay que promover ambientes donde cada persona se comprometa no solo a la búsqueda de “un trabajo económico” al tener como objeto un valor de cambio abstracto (dinero) renuncia al objetivo humanizador de todo trabajo; en lugar de humanizar la naturaleza, esta tarea  “Cosifica” el tiempo del hombre, que es su vida; el hombre hace asi de su vida un objeto de intercambio. El trabajo económico es, por tanto, esencialmente alienante. Es consecuencia debemos aspirar a que cada persona aspira a un trabajo de creación, o en otras palabras, que en lo que realiza pueda crear algo mas dignificante, esto sin dejar que le paguen un salario que corresponda a sus necesidades.

El trabajo mirado desde el punto de vista “Fisico” no puede tener otro sentido que el disfrutar del propio esfuerzo; es decir, un sentido deportivo. Es innegable que todo trabajo requiere un esfuerzo; pero intentar someter ese esfuerzo a cualquier tipo de intercambio es necesariamente una aberración. Aunque hoy en dia dichas aberraciones se vuelven más comunes, es esta la causa, fundamental de las individuos pierden la posibilidad de crear, de dar un valor superior a lo que hacen, es definitiva y sin lugar a duda se priva de la posibilidad de tener salud mental.

Por lo tanto el trabajo en el autentico sentido de la palabra puede convertirse en un elemento terapéutico que puede proporcionar calidad de vida para el que lo realiza ya que tiene siempre un carácter gratuito; lo creativo es siempre un don para otros, que no pueden pagarlo, sino solo recibirse y agradecerse.

 

El dinero que recibimos no es algo que nos merezcamos a cambio de nuestro trabajo; es algo a lo que tenemos derechos simplemente porque lo necesitamos. Todo hombre tiene derecho a tener sus necesidades básicas cubiertas y como reconocen casi todas las legislaciones puede ejercer ese derecho hurtando lo que necesita si nadie se lo da. Hay una obligación humana de trabajar, independientemente sin nos pagan lo adecuado o no; y tenemos el derecho a lo que necesitamos independientemente de su trabajamos o no.

En resumen es por medio del trabajo que el ser humano se realiza, se desarrolla y por ende encontrar salud mental para si mismo y para los suyos.

 

Mba. Edwin Camilo Valladares R.

Maestría en Psicología

[1] IDALBERTO CHIAVENATO, Gestión del talento humano, pag. 13-14

[2] IDALBERTO CHIAVENATO, Gestión del talento humano, pag. 131

[3] CODIGO DE TRABAJO DE HONDURAS

[4] CALIDAD DE VIDA (OMS, grupo WHOQOL 1994)

[5] Adam Smith, Teoría del valor

[6] Canción “Negrito del batei”

[7] CALIDAD DE VIDA (OMS, grupo WHOQOL 1994)